martes, 19 de junio de 2012

Impagable Iniesta


Es una de las mayores delicias que nos podemos permitir estos días en los que España sufre una crisis jamás vista. Ver jugar a Andrés Iniesta (Fuentealbilla, Albacete, 1984) nos permite olvidarnos de tanto rescate, tanta deuda y tanta prima de riesgo por el espacio de tiempo de noventa minutos.

Durante esos cinco mil cuatrocientos segundos nos deleitamos con una serie de regates inverosímiles, pases imposibles y movimientos extraterrestres que nos proporciona el "mago de Fuentealbilla". Pues su capacidad de respuesta ante la adversidad futbolísitca es extrema. Es capaz de tirarse lesionado media temporada para después marcar el gol de todos frente a Holanda en el Mundial o de meter aquel gol al Chelsea que dio inicio al histórico sextete de la primera temporada de Guardiola.

Su carácter discreto y reservado fuera de los terrenos de juego ha hecho que las portadas se las llevasen jugadores como Messi o Cristiano por aquello de "lo mediático" y todas esas historias que se inventan los periódicos para vender ejemplares. Pero la figura del español está por encima de ello. A él no le va el salir en portadas de revistas o de periódicos cada vez más amarillos.

Lo que le gusta es salir al campo y disfrutar del balón, embelesando a los que tiene a su alrededor y fascinando a un público que, en la mayoría de las ocasiones, le dedica una sonora ovación cuando recibe el esférico o se retira del terreno de juego antes de tiempo.

Las lesiones de Villa y de Puyol le han puesto en el centro de todas las miradas junto a Casillas. Y él responde con nota. Como siempre. Su imagen se sobredimensiona partido a partido y muestra de ello son los dos MVP (Mejor Valoración del Partido) que ya ha recibido en apenas tres encuentros de Eurocopa.



España se atasca y le busca. España se desespera e Iniesta recibe. España se ofusca y ahí es cuando aparece Iniesta, con aparente normalidad y sencillez, para brillar por encima del resto y poner las cosas en su sitio.

Y lo mejor de todo es que ha encontrado un socio que le entiende a la perfección. David Silva (Arguineguín, Gran Canaria, 1986) ha pasado de ser un suplente de lujo a ser un baluarte para la selección. Y es que la lesión del máximo goleador español, su tocayo David Villa, le abrió las puertas de la titularidad para no volver a perderla.

Sus paredes y sus asociaciones dentro del estadio de Gdansk están siendo los momentos más elogiados de una Eurocopa con la que apenas hemos vibrado y, mucho menos, disfrutado. La necesidad de ganar para los aficionados españoles es evidente. Pero se debe recordar que nadie ha ganado la trilogía Eurocopa-Mundial-Eurocopa y que es muy difícil conseguirlo. Pero nada es imposible. Y menos cuando tienes a Iniesta en tus filas.

La magia saldrá a relucir y su nombre será recordado, como persona y como jugador, pues tiene reservado un lugar entre los ancestros futbolísticos. Esos como Maradona, Pelé Di Stéfano, Cruyff o Zidane que han hecho vibrar a generación tras generación. Hoy es el turno de ciertos jugadores. Entre ellos se encuentra don Andrés Iniesta Luján, el "sweet" Iniesta.



jueves, 14 de junio de 2012

Holanda, al borde del abismo



Francia en el Mundial 2002, Brasil en el Mundial de 2006, Italia y Francia en el Mundial de Sudáfrica. Ahora parece ser el turno de Robben, Sneijder y compañía. Los últimos fracasos de grandes selecciones en eventos de tal calibre acechan a los aficionados oranges, que ven cómo su equipo puede terminar por derrumbarse a manos de la selección portuguesa. Así, el próximo partido contra Portugal será a cara o cruz y quien pierda se marchará a casa con las manos vacías.

Numerosos tropiezos y caídas en torneos de suma importancia de selecciones históricamente campeonas, no invitan al optimismo de un país que llegaba crecido a la Eurocopa tras ganar nueve de los diez partidos de la fase de clasificación y, sobre todo, tras llegar con la vitola de subcampeona del Mundo.

Pero el fútbol es así. Primero Krhon-Dehli y luego Mario Gómez bajaron de la nube a una selección con un juego poco vistoso y renqueante en el que su seleccionador, van Marwijk, no permite alinear de inicio a dos delanteros como Van Persie y Huntelaar pero sí mantener a una pareja de mediocentros como Van Bommel y De Jong tan pobre de ideas como improductiva en ataque.

A ello se suma el bajón físico que ha pegado Robben tras un nefasto final de temporada con el Bayern. Si ese penalti en la prórroga de la final de la Champions contra el Chelsea de Cech llega a entrar, estaríamos hablando de otra Holanda. Pero no fue así. Erró el penalti y su estado anímico, básicamente, se encuentra por los suelos.

Aunque si hay dos jugadores que pueden levantar a la selección orange son Sneijder y Van Persie. Al primero se le vio pidiendo continuamente el balón en zona de tres cuartos y obteniendo un protagonismo que había perdido durante la temporada en el Inter. Mostró garra, lucha, dolor por la humillación. Algo que no se discernió del resto de sus compañeros.

El segundo, el máximo goleador de la Premier, sacó a relucir su gran pegada con un potente disparo con su pierna mala, la diestra. Tras revolverse en el extremo izquierdo de la frontal del área ante Hummels su disparo se coló entre las piernas de Badstuber para adentrarse en la portería alemana.

No fue suficiente. El partido llevaba sentenciado desde tiempo atrás. Desde que Mario Gómez quiso. “¿Qué más se puede pedir?” fueron las palabras al término del partido del delantero “granadino”. Cuatro días de intensas críticas desde el país germano, donde todo lo que huele a español es criticable, pidiendo la entrada de Miroslav Klose le bastaron para demostrar que él puede ser titular. Dos zarpazos dos goles. El primero tras un control majestuoso, de esos que se deberían enseñar en las escuelas de fútbol, y el segundo tras un soberbio desmarque en el que dejaba en evidencia a la defensa orange. Él solito hundió un poco más a Holanda.

Por lo que se vislumbra, sólo falta que Cristiano dé el último empujoncito a una selección bastante pobre en su juego, que no consigue ser la selección que fue y que puede salir de la Euro por la puerta de atrás. Ganar por dos goles a Portugal y que pierda Dinamarca. Una tarea ardua, de esas que gustan disputar a jugadores como Sneijder, Van Persie o Huntelaar. Todo o nada. Decepción o suspiro. Todo se decide el domingo.

jueves, 7 de junio de 2012

Manolo Preciado



"El sol volverá a salir mañana" es la frase que marca el sentimiento, la vida de un hombre como Manuel Preciado Rebolledo (Astillero, 1957-2012). Un hombre que con su simpatía, su humildad, su carisma y su valor ha conseguido ganarse el corazón de todos los aficionados al fútbol.

Hablar de Preciado es hablar de un hombre de los de antes. Un hombre que disfrutaba del fútbol como afición y no como el negocio en el que se ha convertido actualmente. Sus frases, imágenes y sonrisas perdurarán en la memoria de todos y cada uno que, conociéndole o no, sabían de la humanidad de su figura. Una figura humilde y discreta que atesoraba un corazón fuerte, duro y grande.

Ahora no se trata de rememorar sus éxitos como entrenador con equipos que no pueden competir con otros como Real Madrid o Barcelona. Gimnástica de Torrelavega, Racing de Santander, Levante, Murcia o Sporting pueden dar fe de ello. Todos disfrutaron en mayor o menor medida de sus capacidades como entrenador. Pero lo que es seguro es que disfrutaron de una persona tan simple que se hizo grande sin quererlo.

Una de mis primeras entrevistas como profesional del periodismo deportivo estaba reservada para ÉL. Sí, en mi cabeza entraba la posibilidad de ir a Gijón (cuando era técnico del Sporting) y conocer la ciudad paseando junto a él por la ciudad deportiva de Mareo o las playas del Cantábrico que tanto le gustaba visitar. Pero ya no podrá ser. Los sueños, sueños son...

Sus desgracias son ya sabidas entre los hinchas de cada equipo y entre todas las personas en general. La humanidad que tanto le gusta transmitir y que tanto me gusta nombrar le ha llevado a ser un referente como persona. Sí, la persona superó al técnico. "El fútbol pasa. Las personas perduran" explica Iniesta en su libro. Y el de Manolo Preciado es una de esos casos.

La pérdida de su mujer y su hijo en un corto intervalo de tiempo le hizo preguntarse muchas cosas sobre la vida. Pero a la vez seguía mostrándose con la gente como si nada hubiera pasado. Los adjetivos acaban para describir a una persona como ÉL. El año pasado fue su padre. Y él se repuso de nuevo. Sólo hace falta recordar aquella victoria contra el Espanyol con un solitario gol de Nacho Novo donde todos los jugadores y componentes del "staff" técnico su unieron en uno solo. En un mismo ser.

Gracias por demostrar que todavía quedan personas como tú en el mundo del fútbol. Gracias por enamorar a todo un país con tu sencillez y caballerosidad. Gracias por mostrarnos cada uno de tus íntimos sentimientos. Por todo esto y por más, Gracias Manolo.